Andrea Urbas es psicóloga y cofundadora de Chicos.net, una organización que trabaja desde hace veinte años en el uso seguro, responsable y significativo de las Tecnología de la Información y Comunicación (TIC). Urbas es además docente de la Diplomatura Educar en la Cultura Digital. En esta entrevista para Aula Abierta reflexionó acerca de las potencialidades del trabajo sobre Ciudadanía y Cultura Digital en las escuelas.

 

Cultura Digital es un concepto que tiene que ver con el ecosistema digital donde nos estamos vinculando en la actualidad y donde los adolescentes se mueven como peces en el agua. En Argentina el 40% de los chicos y chicas de entre 11 y 18 años manifiesta estar las 24 horas conectado a Internet [1]. Asimismo, 1 de cada 3 usuarios de Internet en el mundo son chicos y adolescentes menores de 18 años [2]. Esto demuestra que los niños y niñas acceden a edades cada vez más tempranas al mundo digital.

En este escenario, cabe entonces preguntarnos de qué manera podemos acompañar como adultos, desde el rol docente, esa inserción al entorno digital. Lo primero que sugiere Andrea Urbas es intentar salirse del lugar de espectador y asumir el rol de acompañantes activos, ya que “el adulto tiene mucho para aportar” a partir de la construcción de un vínculo de cercanía con los y las alumnas.

 

¿De que manera se trabaja sobre la Ciudadanía Digital desde la educación?

En primer lugar, Ciudadanía Digital tiene que ver con valores, con derechos del niño que tienen que estar garantizados en entornos virtuales. Hace referencia a los derechos y obligaciones de los usuarios, porque se trata de construir una convivencia digital.

Que las leyes referidas a este escenario vayan un poco más lentas no quiere decir que se pueda hacer cualquier cosa en el entorno digital. Entonces debemos ser capaces de prevenir a los niños de situaciones de riesgo y abuso, de poder educar para que tengan una mirada crítica de los nuevos medios, de las redes sociales.

 

Desde muy chiquitas las niñas pierden interés en las materias vinculadas a la ciencia y la tecnología. Sienten que son difíciles que no van a poder. Y no hay un tema natural en eso, tiene que ver con la educación y cómo la familia y la escuela van alentando en ese sentido.

 

¿Todos los chicos acceden a la tecnología del mismo modo? ¿Cómo incide la brecha digital en el desarrollo de la ciudadanía digital?

Primero, hay varias brechas digitales. Hay brechas de acceso a las tecnologías, la segunda brecha es la de uso: si se usan de un modo inteligente, pensado o se usan de manera que no aporta nada valioso a esa persona. Ahí es donde tiene que intervenir la escuela.

Después está la brecha digital generacional, que tiene que ver con el uso de los más chicos y de los docentes como adultos. Esa brecha se está saldando porque cada vez más adultos usan dispositivos.

También hay brechas de género, que influyen en la elección de las carreras, de los oficios. Las chicas no eligen las carreras que tienen que ver con lo tecnológico, con programación, las ingenierías, las matemáticas. Ahí se está tratando de apuntalar. Desde muy chiquitas las niñas pierden interés en las materias vinculadas a la ciencia y la tecnología. Sienten que son difíciles que no van a poder. Y no hay un tema natural en eso, tiene que ver con la educación y cómo la familia y la escuela van alentando en ese sentido.

 

¿Cuáles consideras son las principales competencias y potencialidades desarrolladas por los niños en el mundo digital?

Eso es algo que se está estudiando mucho. Lo que primero podemos comprender es que los chicos desarrollan competencias fuera de la educación formal, a través de sus aparatos e interacciones, que tienen que ver con la preponderancia de la imagen, del lenguaje audiovisual. Hoy están produciendo mensajes y contenidos propios; para poder llegar a ellos, tenemos que entender en qué lenguaje se están moviendo.

 

El docente tiene que aprender cómo se comunica a través de medios que él no usa habitualmente, pero que los chicos sí.

 

¿Se podría pensar que los niños y jóvenes están empoderados al utilizar estos lenguajes?

Hay empoderamiento cuando hay una causa a la que ellos se suman. Ahí hay un uso productivo de lo mensajes para que lleguen a muchas personas. Los chicos son expertos en viralizar cuando quieren. También es un trabajo para la escuela, un lugar donde se estén educando, ya que es allí donde se pueden trabajar esos temas: qué comunicamos, cómo comunicamos, qué queremos comunicar, por qué nos movilizamos. Sino la comunicación se queda en el lugar del intercambio personal. Por esto la necesidad de empoderarlos, para que puedan utilizar estos medios en una causa que a ellos les interese, es un trabajo de las escuelas.

 

¿Las instituciones educativas pueden acompañar entonces esta construcción de Ciudadanía Digital?

Sí, es lo que necesitamos. Que puedan ayudar a entender la lógica de estos nuevos medios. Que puedan aprender a construir mensajes a través de ellos. El docente tiene que aprender cómo se comunica a través de medios que él no usa habitualmente, pero que los chicos sí: un Snapchat, un Instagram, una historia en Instagram.

 

¿El rol de acompañamiento del docente se plantea a través de los contenidos o encausando procesos activos?

La primera cuestión es poder escuchar desde otro rol. El docente tiene que cambiar su mirada y aprender mucho del uso que hacen los alumnos, las alumnas. Al mismo tiempo, ese corrimiento del rol de ser ‘los dueños’ de los conocimientos, no tiene que invalidar el rol de promotores del para qué y cómo usamos las tecnologías.

De hecho, en la actualidad se dan muchas situaciones en las que aparecen temas de violencia online, que hay que intermediar, poner una palabra ahí. Que los más chicos no queden solos en esas situaciones de agresión entre pares.

Hay mucho trabajo sobre el sexteen, que es esto de viralizar fotos íntimas. Ese es un tema que se trabaja mucho con los chicos: estamos cambiando la mirada acusadora que caía sobre la mujer, trabajando sobre la responsabilidad de los varones en estas situaciones, en el reenvío de estas fotos, todo lo que tienen que ver con la responsabilidad del agredido.

En el ciberbullying también se ve mucho esto. Se pide al agredido que sea el que hable, el que diga, el que denuncie, el que busque ayuda y no se trabaja con todo el grupo. Los problemas de ciberacoso son situaciones grupales: es una escena que se arma. Para poder desarmarla, tiene que producirse una intervención sobre todo el grupo. Esas cosas son las que se trabajan en las escuelas y tienen buen resultado.

 

¿Ahí también ingresaría la temática de la violencia de género en adolescentes?

Sí, nosotros vamos comprendiendo mejor las situaciones desde un enfoque de género. Las miradas sobre las sexualidades cambian y las tecnologías avanzan muy rápido, y el enfoque de género es cada vez más fuerte en las escuelas. Las situaciones se van leyendo distinto, desde ese enfoque.

 

¿Consideras que estas modalidades de violencias tienden a la individualización, a romper lazos colectivos?

Precisamente, ese aislamiento es lo que hay que evitar. Siempre tratando de pensarlo como fenómeno grupal y no tanto desde el esquema víctima-victimario, que es como se solía pensar. Tenemos que comprender que ese victimario también es otro niño, otro adolescente, parte de un grupo que se ubica y se identifica con un lugar, pero que también es permeable y es posible que se modifique. Los lugares no son estancos.

 

Hay docentes que simplemente eliminan el uso del celular en el aula ¿Crees que posible para un docente pensar en ignorar estas problemáticas apagando los celulares?

Con apagar los celulares no ganamos nada. Estos son los temas que los traviesan a los alumnos. Por más de que no pasen en la hora de matemática, un docente o una institución se plantea en qué momento del día o de la semana, con qué profesor puede trabajar estos temas. Pero me parece que todos los docentes tienen que estar alertados cuando un chico no está bien en un grupo, cuando hay signos de malestar. Si trabajan con niños y adolescentes, además de dar su materia, los docentes tienen que estar atentos a lo que les va pasando. Deben ser capaces de escuchar y poder intervenir.

 

¿Qué se van a encontrar las docentes en la Diplomatura Educar para la Cultura Digital?

Van a poder encontrar conceptos y herramientas didácticas para abordar con los chicos temas que son muy cotidianos para ellos. Cómo se usan las tecnologías, para qué, poder incorporarlas en clase. Comprender situaciones que no se animan a decir y que el docente debe poder acompañar. Van a poder comprender conceptos de brecha digital, de violencias online, de construcción de ciudadanía, distintos ejemplos para poder trabajar en el aula con programas de promotores en las escuelas. Cómo se trabaja con un grupo para difundir en toda la escuela los temas que les interesan. Van a aproximarse a ciertos conocimientos para estar mejor en estos entornos, que son parte de la vida.

 

La próxima edición de la DIPLOMATURA EDUCAR EN LA CULTURA DIGITAL inicia el 21 de septiembre, las vacantes son limitadas y podés inscribirte ingresando al siguiente enlace 

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[1] Encuesta Nacional de Consumos y Prácticas Culturales Adolescentes realizada por la Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina 2016.

[2] “THE STATE OF THE WORLD’S CHILDREN 2017 Children in a Digital World” Unicef. Diciembre, 2017