Queremos compartir con todxs ustedes el lanzamiento del libro “Neuroeducación en el aula. De la teoría a la práctica” y felicitar a su autor el neuroeducador Jesús Guillén, creador del blog Escuela con cerebro y docente de la Diplomatura en Neurociencias y Emociones en el aprendizaje.

FUENTE: ESCUELA CON CEREBRO

El prólogo está escrito por el gran neurocientífico –y magnífico divulgador– Fabricio Ballarini, quien ha realizado recientemente unas investigaciones apasionantes sobre el efecto de la novedad en la consolidación y transformación de las memorias a corto plazo en las memorias a largo plazo.

 

¿Cómo no sorprenderse al leer sobre la inmensa cantidad de neuronas, las miles de sinapsis, las decenas de regiones cerebrales y sus funciones? ¿Cómo no volver a nuestra infancia y quedar con los ojos abiertos al comprender que cada pensamiento, que cada mirada, que cada frase liberada al viento está relacionada con un tendido eléctrico cerebral? ¿Cómo hacer para mantenerse al margen de tal avance científico sin intentar ligarlo a toda nuestra conducta?

Fabricio Ballarini

 

En este libro el docente ha intentado abordar de forma natural y con un lenguaje divulgativo –similar al que utilizan en Escuela con Cerebro– el enfoque integrador y transdisciplinar que constituye la neuroeducación (ver figura), haciendo confluir la teoría con la práctica. Como siempre comenta, en el fondo, este nuevo paradigma educativo consiste en acercar la ciencia al aula para que los profesores sepan realmente qué intervenciones inciden positivamente en el aprendizaje del alumnado y cuáles son las causas por las que lo hacen, a fin de que se puedan poner en práctica en distintos contextos educativos.

En Neuroeducación en el aula. De la teoría a la práctica encontraréis algunas de las evidencias empíricas más significativas que apoyan una auténtica enseñanza basada en el cerebro, la cual, qué duda cabe, es aquella que mejora lo verdaderamente importante: el aprendizaje de cada alumno. O si se quiere, la que nos permite aprender con todo nuestro potencial.

A pesar de que muchas de las estrategias propuestas se analizan en el entorno particular del aula, pueden generalizarse y adaptarse a otros muchos contextos educativos. Porque la educación no se restringe a la escuela, y porque el concepto de aula como espacio de aprendizaje obliga a una comprensión más amplia en los tiempos actuales.

Además de identificar algunos de los avances más significativos que proceden de las ciencias cognitivas, analiza muchas implicaciones educativas que son muy fáciles de poner en práctica y que pueden adaptarse, en su gran mayoría, a todas las etapas educativas. Siempre desde una perspectiva abierta y crítica que nos invite a reflexionar y, en algunos casos, a mejorar las estrategias pedagógicas en el aula. Sin olvidar que la ciencia es una fuente inagotable de suministro de pruebas que está en continua evolución. No es casualidad que, entre el total de las referencias bibliográficas –más de trescientas–, la gran mayoría de citas que encontraran corresponden a estudios realizados esta misma década, y que casi la mitad de estos sean de los dos últimos años.

Los diferentes contenidos analizados y sus correspondientes implicaciones educativas y aplicaciones prácticas están relacionados con los factores críticos que hemos identificado estos años en Escuela con Cerebro y que creen que son imprescindibles para un aprendizaje en, desde y para la vida (ver índice). ¿Influyen las emociones en el aprendizaje? ¿Es posible mejorar la atención? ¿Cómo podemos hacer un uso adecuado de la memoria? ¿Si jugamos, aprendemos? ¿Son importantes las artes en la educación? ¿Es necesario apostar por un aprendizaje activo? ¿Necesitamos cooperar? Estas y otras muchas preguntas se  plantean sin la necesidad de buscar soluciones únicas porque asumimos que lo más importante es disfrutar el proceso de aprendizaje y sugerir nuevas preguntas que estimulen la curiosidad por el mismo.

 

 

En una verdadera Escuela con Cerebro – y con Corazón–  todos los niños y adolescentes son bienvenidos y aprenden juntos siendo diferentes. La neuroeducación constituye una nueva mirada, flexible, positiva, optimista, porque está en consonancia con diversas metodologías de aprendizaje activo y porque fomenta el desarrollo de competencias para la vida; o, mejor dicho, es la propia vida.

Te agradecemos a ti, que estás leyendo estas líneas, que nos acompañes en este proceso de transformación y mejora educativa y social. Porque, efectivamente, somos conscientes que una nueva educación –y una mejor sociedad– es necesaria y posible. Pero ello requiere una implicación colectiva en el proceso. Nuestros cerebros tremendamente plásticos y sociales agradecen este tipo de retos. ¿Brindas por el cambio?

Jesús C Guillén