Diego Golombek: dormir para aprender.

Este conversatorio reúne a Diego Golombek  Doctor en Ciencias Biológicas e investigador del CONICET quien también dirige un laboratorio especializado en cronobiología, el estudio de los ritmos y relojes biológicos en la UNQ, junto a Jesús Guillén, creador del blog escuela con cerebro  y Ana Forés, pedagoga escritora e investigadora española, ambos docentes de la Diplomatura en Neuroeducación para el aprendizaje.

 

Empezar una charla sobre el sueño a las 15 hs es tal vez una de las estrategias iniciales para conversar sobre el tema del descanso.

“Últimamente está de moda hablar de neuro, pero hay una fina diferencia entre ciencia y neurochantada” explica Golombek. En ese devenir aparece el concepto de Neuroeducación y uno de los aportes posibles de la ciencia a la educación son los estudios sobre el sueño.

Haciendo una genealogía por el vínculo entre ciencia y educación un primer antecedente es el trabajo científico de Jon Brower llamado “La educación y el cerebro: un puente demasiado lejos”. La tesis de este libro, afines de los años ´90, afirmaba que si bien la neurociencia había avanzado en conocimientos y conceptos sobre el aprendizaje, la memoria,atención y la percepción estas explicaciones no habían llegado a la escuela; por el contrario, la ciencia seguía-explica Golombek-, encerrada en el laboratorio y la escuela iba por otro lado.

Años más tarde, un grupo de científicos latinoamericanos responden a este primer antecedente con una publicación en una revista científica titulada “Neurociencia y educación: es tiempo de cruzar el puente”.La idea principal de ellos consistía en explicar que en estos años la ciencia aprendió a salir del laboratorio, ir a la escuela y hablar con el mundo educativo.

 

“Y si hablamos de puente, inmediatamente me viene a la cabeza un gran científico como es Gustavo Cerati con su ´adorable puente se ha creado entre los dos´ y eso es lo que estamos tratando de hacer: crear este adorable puente entre neurociencia y educación”

 

Empezaron a surgir una serie de puentes que debemos considerar incipientes y en el medio del  neurotodo, describe Golombek, realmente hay campos a prestar atención. Sin embargo -aclara- hay que tener en cuenta que ningún neurocientífico, psicólogo cognitivo serio va a pretender implantar algo en el aula sino que por el contrario, el objetivo es proponer ideas que ojalá los directivos y docentes puedan implementar en sus escuelas.

 

Uno de esos puentes es el sueño y el descanso en el aprendizaje.

 

En la época de laboratorio habìa información sobre el tema, se podìa inferir que si una rata no dormía jamás aprendería un proceso simple como un laberinto; de lo contrario si dormìa, su aprendizaje era más duradero y por esto hay  anécdotas que infieren que  eso podría ser similar en humanos.

Esta idea de que el sueño es un lujo, una comodidad es una  idea muy distribuida y hace tiempo se sabe  que es lo contrario y hasta contraproducente. Como toda investigación siempre hay preguntas fundantes ¿Por qué dormimos?¿Cuando dormimos?¿Para qué dormimos?¿Cuánto tiempo dormimos? 

 

“La respuesta a esto es un ni idea científico que abre puertas en lugar de cerrarlas. La contestaciòn obvia sería -`dormimos porque estamos cansados`”

 

En un gesto participativo, pregunta a los oyentes¿Cuando hacemos ejercicio o trabajamos haciendo mucho desgaste físico ¿dormimos más? o por el contrario ¿cuando estamos de vacaciones y estamos descansados, dormimos menos?

 

Es un mito que dormimos solamente para descansar.

 

A veces en ciencia algunas respuestas pueden desprenderse por su negativo por ejemplo ¿Qué pasa si no dormimos? Aparece la somnolencia , persiste un estado de  mal humor, hay mayor propensiòn a accidentes, enfermedades, hay menos productividad y si la falta de sueño es crónica aparecen trastornos metabólicos, trastornos inmunes , afecta el sistema cardiovascular.

Cuando dice dormir poco, mal o a deshoras, el investigador se refiere al hecho y al ambiente del sueño.

 

El concepto gauchesco de luz mala existe y no es la luz del campo, es la luz de las pantallas, todos dormimos acompañados por pantallas y resulta que esa luz tiene una calidad y un color que estimula al reloj biológico diciéndole que es de dia comprimiendo las horas de sueño”

 

Respecto al porqué dormimos se sabe que el sueño colabora con la fijación de la memoria, el aprendizaje y el crecimiento. Respecto al cuánto dormimos hay estudios que indican que estamos durmiendo un promedio de 2 horas menos que hace 100 años, esto es mucho, aclara Golombeck.

 

El promedio de dormir es 8 horas diarias, pero en Argentina se duermen 7 horas, 6 horas y media en promedio; la recomendación en la Sociedad del Sueño es que en adultos deberíamos dormir un mínimo de 7 horas, en adolescentes un mínimo de 8 y en niños y niñas un mínimo de 9, en todos casos son cifras alarmantes.

 

“Así mismo si hacemos esta progresión de hace 100 años dormíamos 2 años mas, hace 50 años 1 año mas y hacemos un calculo y continuamos la línea vamos a descubrir que hacia el año 2068 no vamos a dormir más, seguramente eso no ocurra”

Respecto al cuándo dormir, el reloj biológico nos brinda herramientas para indicarnos esto; son llamadas alondras las personas matutinas y búhos las personas más vespertinas. Esto no sería un problema si uno pudiera elegir sus horarios libremente pero no podemos hacer eso.

No son libres los horarios que tenemos, hay obligaciones en la vida social que se ajustan a horarios diurnos y eso repercute en los espacios de descanso como también es real que las horas del día hoy se alargan fruto de los mayores compromisos que hoy se asumen en los distintos ámbitos de trabajo, recreación, familia, etc. Se puede generar una diferencia entre nuestro horario interno y el horario de la sociedad llamado jet lag social.

 

“Nosotros somos bichos diurnos evolucionamos para eso y necesitamos la luz de la mañana para estar alertas, de mejor humor y buscamos oscuridad de noche para dormir bien; si eso lo corremos nuestras funciones, nuestra economía fisiológica es adaptativa”

 

La Cronoeducación es el puente entre el sueño y la educación y en esa interrelación  hay cuestiones genéricas. “Si queremos alumnos sanos tienen que dormir lo suficiente 8 o 9 horas y estamos lejos de eso, ¿qué estamos haciendo para no promover una adecuada higiene del sueño?”

 

En educación, el sueño es nuestro gran aliado. 

 

“Si queremos una enseñanza creativa e innovadora el sueño es nuestro gran aliado”

 

Golombek ejemplifica con los horarios de escolaridad en Argentina, donde el turno mañana comienza muy temprano y eso tiene como consecuencia que los alumnos concurran dormidos en las primeras horas. Esta situación que fue documentada, no es un fenómeno cultural sino que se traduce en consecuencias concretas: Más ausentismo, más enfermedad y menor desempeño académico sobre todo en el nivel secundario.

“En muchos países el turno mañana tiene la fama de que es para los buenos pero es la lucha entre biología y cultura. Comparando, vimos que hay una decreciente descendencia a ser menos noctámbulo entre 18 o 19 años”

En todos los mamíferos los adolescentes tienden a ser zosos lo que pasa es que nuestra explicación tiende a ser cultural, de hecho nos pregunta el expositor  “¿qué es la adolescencia? pero ¿y el final?¿Cuando termina? ”. 

Un elemento podría ser el reloj biológico, cronobiologicamente la adolescencia termina a los 21 años sin embargo, hay vacunas -aclara- los estímulos son tardíos, la cena familiar es a las 22 hs: entonces hay que hablar de sueño en las casas; y lo otro, es un fenómeno socioeducativo es decir retrasar el horario del ingreso a la escuela. 

“Eso hace una gran diferencia en el desempeño escolar. Hay una gran evidencia de que si se retrasa el ingreso a las 8 o 9 de la mañana, el desempeño escolar aumenta”.

La ciencia puede comprender la complejidad de esta medida teniendo en cuenta la amplia y desigual oferta educativa que hay en Argentina donde por ejemplo existen 3 turnos de escolaridad (mañana, tarde y vespertino), pero “todo es fácilmente resoluble” confía Golombeck.

En relación a la siesta profunda que tan arraigada está en los estudiantes el Investigador aconseja que la siesta debe ser breve, un truco es  es tomarse un café e irse a dormir porque la cafeína tarda un tiempo en desplazar la adenosina es decir en hacer un efecto entonces los tiempos de la misma se acortan:

“Necesitamos dormir bien de noche, bienvenida la siesta como complemento pero no. Necesitamos luz natural en las primeras horas de clase, por lo tanto toda actividad que nos permita estar expuestos a la luz artificial es menos simpática pero ayuda y aquellas materias cognitivamente más demandantes por ejemplo aquellas que involucren un pensamiento lógico- matemàtico. En estos casos  no es bueno tenerlas en las primeras horas”.

Se puede usar este factor en el aula, haciendo experimentos con alumnos y aprovechar al sueño como un recurso didáctico maravilloso, infalible y simple: basta con hacer un diario de sueños que es una fuente inagotable de preguntas científicas.

 

“Si yo no me meto en la cabeza de mis alumnos, es imposible trazar un puente empático” 

 

En tiempos de confinamiento el constante uso de las plataformas tecnológicas presenta distintas respuestas a este problema- por un lado el cerebro es experto en engañarnos: una de las consecuencias es la ilusión de la multitarea que se genera sobre todo en los adolescentes.“Pensamos que hacer muchas cosas al mismo tiempo nos vuelve más productivos, esta bien que pensemos eso porque es un engaño”

 

La multitarea es un concepto falso porque existe una capacidad determinada de atención, si hacemos muchas cosas a la vez esa capacidad se limita y el rendimiento disminuye. 

 

Metacognición: entender lo que entendemos 

 

En ambientes educativos, estos temas contribuyen a conversar sobre metacogniciòn, es decir entender lo que entendemos y, si se le explica  a los estudiantes sobre los sesgos cognitivos, sobre la falacia de la multitarea, sobre la luz de las pantallas que tiene un efecto en el sueño pero también un efecto visual que genera cansancio se pueden generar grandes temas en el aula.

Por otro lado, la investigadora Jane McGonigal tiene un libro llamado “Cómo los videojuegos pueden salvar al mundo”. En ese trabajo ella propone dejar de pensar estos espacios tratados por padres y escuelas como alienantes para pensarlos como aliados para construir mejores personas y ciudadanos acercándole dilemas, problemas de los videojuegos a los jóvenes”

Profundizando sobre metacognición en Argentina hay un programa llamado Mate Marote, que consiste en el desarrollo de juegos para el aprendizaje, por ejemplo de matemàtica. Un grupo de investigadores fue a poblaciones muy vulnerables y vieron que el enfoque lúdico acercaba la brecha entre quienes estaban en peores condiciones y en mejores, es decir con su investigación y trabajo buscaron promover y disminuir la desigualdad educativa.

Hay cosas que el mundo educativo sabe de manera intuitiva por experiencia , la ciencia puede aportar comprobando estas informaciones  y acompañando en la modificación de situaciones que colaboren con un bienestar de la población.

 

 

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